Soñar que te persiguen: lectura junguiana

Alguien o algo va detrás de ti y tú corres. En una lectura junguiana suele ser una parte de ti: algo apartado que vuelve a llamar. Por eso en estos sueños rara vez compensa acelerar; es mucho más interesante lo que ocurre cuando te detienes.

Depende de cómo era

  • no ves quién estodavía no tiene cara ni nombre
  • conoces a quien te persiguesabes más de eso de lo que te reconoces
  • las piernas no se muevenquieres actuar y algo te frena
  • te paras y te das la vueltael sueño suele cambiar justo ahí, y la vigilia también

Una pregunta para ti

¿De qué aceleras en tu vida en lugar de detenerte?

Y el tuyo se lee símbolo por símbolo

Esto es lo que un diccionario de sueños no puede hacer: lee el sueño que tuviste tú. Lo escribes con tus palabras — una casa en la que nunca viviste, una puerta pequeña bajo la escalera, una llave que no encajaba — y cada una de esas imágenes se toma por separado, con lo que puede estar cargando para ti.

Después viene el arquetipo en el que está el sueño — el Umbral, por ejemplo —, una reflexión que lo enlaza con tu carta natal y, al final, una pregunta para quedarte con ella. No una respuesta. Una pregunta.

La lectura de un sueño necesita cuenta, porque el sueño se guarda — y ahí está la gracia: el sentido aparece cuando la misma imagen vuelve por tercera vez. La cuenta es gratuita y las primeras lecturas también.

En algunos sueños la interpretación no es lo adecuado. Si el texto muestra una señal de crisis real, la aplicación no interpreta el sueño y lo dice.

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