Soñar que vuelas: lectura junguiana
Volar suele tratarse de distancia: de pronto ves desde arriba lo que desde abajo no se entiende. Suele ser un alivio, pero con la misma frecuencia es un rodeo, porque allí arriba no se resuelve nada; allí solo se puede no estar abajo.
Depende de cómo era
- ligero y bajo controluna perspectiva que tienes y sabes usar
- con esfuerzo, a ras de sueloquieres salir, pero algo te retiene cerca de la tierra
- con miedo a caeruna libertad en la que aún no confías del todo
- no consigues aterrizaruna distancia que se ha convertido en evitación
Una pregunta para ti
¿Sobre qué tienes perspectiva y dónde sería mejor pisar el suelo?
Y el tuyo se lee símbolo por símbolo
Esto es lo que un diccionario de sueños no puede hacer: lee el sueño que tuviste tú. Lo escribes con tus palabras — una casa en la que nunca viviste, una puerta pequeña bajo la escalera, una llave que no encajaba — y cada una de esas imágenes se toma por separado, con lo que puede estar cargando para ti.
Después viene el arquetipo en el que está el sueño — el Umbral, por ejemplo —, una reflexión que lo enlaza con tu carta natal y, al final, una pregunta para quedarte con ella. No una respuesta. Una pregunta.
La lectura de un sueño necesita cuenta, porque el sueño se guarda — y ahí está la gracia: el sentido aparece cuando la misma imagen vuelve por tercera vez. La cuenta es gratuita y las primeras lecturas también.
En algunos sueños la interpretación no es lo adecuado. Si el texto muestra una señal de crisis real, la aplicación no interpreta el sueño y lo dice.